Cuando los bebés no traen ningún pan debajo del brazo; ni siquiera el biberón

Jorge Casanova
Fecha de publicación:
31/1/2010

«Cando che dan un bebé, a primeira parada que tes que facer é na farmacia, porque veñen co traxe e nada máis». Esther, que ya no desmonta la cuna que tiene en casa, lo sabe de sobra. Las familias acogedoras reciben una compensación económica mientras mantienen a los chavales pero, claro, nunca es suficiente. Sobre todo si el niño muestra algunas necesidades especiales: ««Nosotros tuvimos uno con intolerancia a la lactosa y cada bote de leche de soja nos costaba 23 euros», recuerda Patricia, de Vigo. Son comentarios, porque ninguna de las dos familias le dio nunca mayor importancia a la cuestión.
Las familias piden ahora algún miramiento fiscal, alguna piedad administrativa: «No te dan ni el día en el que tienes que ir a recoger al bebé», explica Ana, la madre acogedora de Yolanda, una veterana con acogimientos desde hace más de 14 años, que no se corta en expresar que la experiencia tiene fases de todos los colores: «Mucha gente solo ve el glamur de tener un bebé tan bonito, tan riquiño, pero hay mucho trabajo detrás, muchas horas sin dormir». Y la sombra de la pérdida, algo que todos saben desde el principio pero que ninguno supera fácilmente.
Acción directa
Todos estos padres acogedores, llegan a la misma conclusión: participar del programa les hace sentirse útiles, contribuir activamente a paliar las injusticias que nos rodean y nos conmueven. Como la reciente tragedia de Haití: «Ves las imágenes de televisión y sientes la necesidad de ayudar -explica Patricia-, pero en realidad hay mucho que hacer sin tener que mirar tan lejos». «A nosotros no nos va eso de pagar una cuota a una oenegé. Preferimos la acción directa», sintetiza Juan, el marido de Ana. Todos esperan que el ejemplo cunda y que cada vez sean menos los menores que crecen institucionalizados. Todos los estudios avalan la eficacia de las familias por encima de los centros y todas las familias acogedoras confían en que su esfuerzo nos lleve a una sociedad más justo: «Aunque solo sea por puro egoísmo -concluye Juan, que dice haber estudiado ya cuatro bachilleratos y tres selectividades-, para que esos chavales no nos atraquen el día de mañana a punta de navaja».

Anuncios
Esta entrada fue publicada en acollida / acojida familiar, acollida/acojida de menores, Acollida/acojida temporal, derechos de los niños, donde cabem 2 cabem 6, familias, familias acolledoras, historias de la vida real, LA FAG, la voz de galizia, niñas, niños y adolescentes, noticias. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s